el rey se muere
“... Siendo lo cómico la intuición de lo absurdo, me parece más desesperanzador que lo trágico (...) Lo cómico es trágico y la tragedia del hombre, ridícula”
Eugene. Ionesco

EL REY SE MUERE
Proceso de su puesta en escena.
El rey se muere” constituyó para nosotros un fuerte desafío: nos proponía una enorme libertad en el abordaje posible, y, a la vez, muy estrictas limitaciones que debíamos descubrir. Nos abría la posibilidad de una aventura estética, intelectual, vivencial y -como en toda elección- ética.
Durante largas sesiones buceamos en libros de arte y de filosofía; espiamos rostros y gestos de déspotas, nos internamos en los múltiples estilos que el texto -a nuestro parecer- proponía: tragedia griega, grotesco, music-hall, telenovela, clown, rituales primitivos, ópera...
En un proceso en el que primaba el respeto -en rigor, la devoción- por la obra misma, se fueron descartando, eligiendo o metamorfoseando ideas, gestos, juegos; se alternaron momentos de introspección (era inevitable enfrentarse con el propio modo de “estar” con la muerte), con sesiones plenas de humor (también inevitables). Bajo la consigna del máximo rigor, y durante casi dos años, se atravesaron angustias, entusiasmos, fabulaciones, discusiones, afirmaciones e incertidumbres... hasta configurar el espectáculo bajo su forma actual.
Por un lado, el estilo de trabajo del grupo nos condujo desde el comienzo a experimentar la alternancia de los actores en los distintos personajes y, sobre todo, en el que -según nuestra hipótesis- contenía y era contenido por los demás: el personaje del Rey.
Por otra parte, para Ionesco -y para todo el llamado “teatro del absurdo”- el “yo” psicologista, la “identidad”, los rasgos individuales carecen de la menor importancia o no existen; las fugaces identidades son intercambiables. En consecuencia, “el Rey es todos”... y viceversa. En ese sentido, alberga todas las estrategias posibles para enfrentar lo ineluctable.

 
EL REY SE MUERE
Elenco
Damián Acosta
Noralih Gago
Maximiliano Marquez
Cecilia Miserere
Natalia Moriones
Mariano Rodriguez

Escenografia y Vestuario
Sebastián Roses

Asistente de Dirección
Kichy

Producción Ejecutiva
Mariana Correa

Dirección
Berta Goldenberg

Espectáculo nominado al premio ACE en el rubro "mejor espectáculo off"


LOS ACTORES ESCRIBEN.
...”Con el Rey me desquité. Probé creo que casi todo: actuar sin imágenes, con imágenes, concentrado, desconcentrado, escuchando al compañero, sin escucharlo; la verdad, fue un derroche de placer haber trabajado así. Ahora empiezo a extrañar los ensayos (...) A mí, que no me gusta mucho eso de buscar un “por qué” para todo, tuve que aprender a hacerlo porque si no habría sido imposible permanecer en este proyecto. Porque cada cosa tenía que estar pensada, Y BIEN PENSADA (...)
Damián Acosta

“... Al personaje del Rey lo amé de entrada. Durante el proceso me pasaba que era con el que más me animaba al disparate. No le tenía miedo al ridículo (hablo de la actriz). Porque el Rey es ridículo y esto me protegía de cualquier metida de pata. Y me sentía con la libertad de probar cosas con el cuerpo (...) Este dibujito me vino a la cabeza cuando leí la obra” (...)

Noralih Gago
. .. Lo bueno es que en la obra se reflejan muchas de mis dudas, lo malo es que me quedo con más dudas. Me viene esa sensación de infinito y eternidad que es insoportable (... ) Uno piensa que como “es” ahora puede seguir “siendo” (...) Uno siempre “fue”, no está acostumbrado a “no ser” (...) Como dice Borges, la vida no es otra cosa que “muerte que anda luciendo” (...)"
Maximiliano Márquez


"...Cada cambio de personaje lo vivo con terrible intensidad, 100% de adrenalina, pero de placer, porque viene otro hasta ahí desconocido. Inmediatamente cambio y el otro está ahí, con toda la información, cuerpo y voz de ese personaje. Dejo atrás el anterior “a cuchilla”, para entrar “a cuchilla” también en éste. La diferencia es que se trata de la misma “cuchilla que corta” (...) No uso “dimers” para los cambios y creo que ninguno de nosotros los usa (...) Hay un sólo momento en que yo, Cecilia (no los personajes), no siento el miedo a la muerte y es durante la función (...)"
Cecilia Miserere

“...En realidad nos preguntamos “qué es lo que es” y “la imposibilidad de responder es la respuesta misma”, nos dice Ionesco. Entonces yo tomo esa frase como la verdad que supera a las palabras y trato de encontrar en esa imposibilidad todas las respuestas. Ionesco dijo que escribió esta obra para aprender a morir. Tal vez yo, además de mi pasión por el teatro, la represente para comenzar a aceptar la muerte (...) La obra me provocaba un misterio demasiado grande como para no querer descubrirlo” (...)
Natalia Moriones

"..Comencé con el Alabardero, haciendo de él un bufón pronto supimos que no era tal, y se fue modificando hasta llegar a lo que es hoy. Lograr la nada del principio fue difícil; había que pensar en "nada" y a la vez prestar atención. (...) Investigar, ruidos, sonidos, imágenes.... De pronto me encontré en la parada del colectivo a las 4:00 de la mañana golpeando con una moneda uno de esos tachos de basura de plástico y haciendo ruidos extraños con la voz... "
Mariano Rodriguez

 

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