Nada más que la verdad

Nada más que la verdad

Una nueva producción del teatro anfitrión. Versión libre de "El Misántropo" de Molière por Jorge Goldenberg

Con: Desirée Salgueiro - Fernando Sayago
Andrés D`Adamo - Analía Malvido
Arturo Silva - Sebastián Rubio

dirección: Berta Goldenberg

Esta obra- cuyo estilo escapa a las habituales definiciones “molierescas” fue, desde su primera presentación en junio de 1666, fuente de polémicas y puntos de vista opuestos y apasionados

En esta ocasión Moliere no satiriza ni ridiculiza a su protagonista.

Su Alceste -en quien muchos han visto retratado, como en ninguna de sus otras obras, al propio Molière- suscita tanto adhesiones como rechazos. Todo podría quizás reducirse a un interrogante vital: “¿Es posible -y es deseable- vivir en la verdad?”. Y, como apunta Jorge Goldenberg en el título de su versión: ¿en “Nada más que la verdad”?

Escenografía y vestuario: Gabriela A. Fernández
Diseño de iluminación: Ricardo Sica
Asistencia de dirección: Belén Massei
Asistencia de escenografía y vestuario: Valeria Cook
Colaboración en la producción ejecutiva: Tatiana Sandoval
Prensa: Walter Duche – Alejandro Zárate

Nada más que la verdad

 

“Inteligente versión de Jorge Goldenberg… Resulta placentero para la inteligencia y los sentidos compartir este espectáculo que rescata el brillo de la comedia cortesana… Es una revelación la performance de Fernando Sayago.” Luis Mazas / Revista Veintitrés


Una inteligente versión de El misántropo
Acertado dibujo de intrincadas tensiones
Domingo 2 de marzo de 2008 | Publicado en la Edición impresa

...Alceste, el taciturno protagonista, vive empeñado en no admitir la mentira como ingrediente indispensable de la convivencia social (lo que hoy llamamos el doble discurso). ...en esta obra surge algo más que la brillante comedia de costumbres habitual en Molière: ésta es una autopsia implacable de la naturaleza humana en su desnudez elemental

Con el sello Goldenberg
.... Jorge Goldenberg hace una respetuosa e inteligente versión.... Con tino, mantiene el refinamiento del trato cortesano, en virtud de lo cual -cosa rara hoy, en un escenario porteño- no se oye una sola palabrota, sin perder por eso la acidez de la sátira. ...una escenografía muy sobria, elegante y funcional, ...un divertido anacronismo en el colorido vestuario...Berta Goldenberg, traza un acertado dibujo de las intrincadas tensiones entre Alceste y Celimena, muestra con discreción la intimidad física de la pareja, que Molière insinúa, y utiliza sagazmente la acción física de los personajes secundarios para mantener el espacio siempre ocupado
...un elenco joven y, sin duda, entusiasta y promisorio, virtudes que el público premia con merecido aplauso. Sería injusto no destacar la comicidad disparatada con que Analía Malvido compone a la chismosa Arsinoe.

Ernesto Schoo / La Nación

 



CRITERIOS DE LA VERSIÓN, por Jorge Goldenberg

He abordado la presente versión de “El misántropo” de Molière en la convicción de que en la obstinada batalla que libra Alceste, su protagonista, por la verdad (y nada más que la verdad), en su obstinada demanda de transparencia y sinceridad absolutas, que inevitablemente lo hace oscilar entre lo sublime y lo ridículo, reside la genuina resonancia contemporánea del texto.

En consecuencia, he renunciado a toda forma de ajuste, a toda referencia explícita respecto de lo que suele denominarse “la actualidad” (que, como es bien sabido, suele dejar de ser actual muy rápidamente).

En cuanto al lenguaje, traté de conservar aquellas, figuras, giros y metáforas cuya lectura no dependiera de las referencias al siglo XVII (circunstanciales a su vez) ni de ciertas retóricas que sería imposible sostener en castellano sin recurrir a forzamientos. Aunque el texto, en consecuencia, se manifiesta en prosa, he evitado cuidadosamente todo abuso de jerga presuntamente coloquial, privilegiando siempre los aspectos más agudos, las alusiones satíricas a ciertas conductas perfectamente reconocibles y las ironías del texto original.

También he suprimido algunos personajes que, leídos ahora, resultan sobre todo funcionales a una mecánica dramática propia de la época en la que fuera escrito el texto.

Estas intervenciones sobre el original tienen por único sentido permitir que los agudos conflictos que animan “El misántropo” se instalen en escena con la profundidad, la gracia y la fluidez que demandan.

 

CRITERIOS DE LA PUESTA EN ESCENA, por Berta Goldenberg

En un intenso trabajo compartido con los actores, he tratado de ser fiel a la complejidad que esta versión, tanto como la obra misma de Molière, proponen. Quisimos iluminar la atracción que el personaje de Alceste ejerce por su apasionada indignación frente a lo falso y lo corrupto, pero revelar también el ridículo en que ese mismo apasionamiento lo coloca, y los fanatismos que peligrosamente asoman...En resumen: nos enfrentamos con placer a esa imposibilidad de “cerrar” que todos los grandes personajes nos proponen. La gracia encantadora del vicio que brilla en su amada Celimena; los farsescos “snobs” tan “a la moda” hoy como entonces: en todo hallamos una sorprendente resonancia contemporánea, por lo cual he descartado desde la dirección cualquier énfasis que subraye inútilmente una “modernización”. Ni en escenografía, ni en vestuario, ni en estilo de actuación se ha buscado “ilustrar” una época determinada, sino permitir que afloren aquellos rasgos que aún a nosotros, gente de este siglo, nos perturban y nos ponen en cuestión.



 
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