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Nada más que la verdad |
Una nueva producción del teatro anfitrión. Versión libre de "El Misántropo" de Molière por Jorge Goldenberg Con: Desirée Salgueiro - Fernando Sayago dirección: Berta Goldenberg Esta obra- cuyo estilo escapa a las habituales definiciones “molierescas” fue, desde su primera presentación en junio de 1666, fuente de polémicas y puntos de vista opuestos y apasionados En esta ocasión Moliere no satiriza ni ridiculiza a su protagonista. Su Alceste -en quien muchos han visto retratado, como en ninguna de sus otras obras, al propio Molière- suscita tanto adhesiones como rechazos. Todo podría quizás reducirse a un interrogante vital: “¿Es posible -y es deseable- vivir en la verdad?”. Y, como apunta Jorge Goldenberg en el título de su versión: ¿en “Nada más que la verdad”? Escenografía y vestuario: Gabriela A. Fernández
He abordado la presente versión de “El misántropo” de Molière en la convicción de que en la obstinada batalla que libra Alceste, su protagonista, por la verdad (y nada más que la verdad), en su obstinada demanda de transparencia y sinceridad absolutas, que inevitablemente lo hace oscilar entre lo sublime y lo ridículo, reside la genuina resonancia contemporánea del texto. En consecuencia, he renunciado a toda forma de ajuste, a toda referencia explícita respecto de lo que suele denominarse “la actualidad” (que, como es bien sabido, suele dejar de ser actual muy rápidamente). En cuanto al lenguaje, traté de conservar aquellas, figuras, giros y metáforas cuya lectura no dependiera de las referencias al siglo XVII (circunstanciales a su vez) ni de ciertas retóricas que sería imposible sostener en castellano sin recurrir a forzamientos. Aunque el texto, en consecuencia, se manifiesta en prosa, he evitado cuidadosamente todo abuso de jerga presuntamente coloquial, privilegiando siempre los aspectos más agudos, las alusiones satíricas a ciertas conductas perfectamente reconocibles y las ironías del texto original. También he suprimido algunos personajes que, leídos ahora, resultan sobre todo funcionales a una mecánica dramática propia de la época en la que fuera escrito el texto. Estas intervenciones sobre el original tienen por único sentido permitir que los agudos conflictos que animan “El misántropo” se instalen en escena con la profundidad, la gracia y la fluidez que demandan.
CRITERIOS DE LA PUESTA EN ESCENA, por Berta Goldenberg En un intenso trabajo compartido con los actores, he tratado de ser fiel a la complejidad que esta versión, tanto como la obra misma de Molière, proponen. Quisimos iluminar la atracción que el personaje de Alceste ejerce por su apasionada indignación frente a lo falso y lo corrupto, pero revelar también el ridículo en que ese mismo apasionamiento lo coloca, y los fanatismos que peligrosamente asoman...En resumen: nos enfrentamos con placer a esa imposibilidad de “cerrar” que todos los grandes personajes nos proponen. La gracia encantadora del vicio que brilla en su amada Celimena; los farsescos “snobs” tan “a la moda” hoy como entonces: en todo hallamos una sorprendente resonancia contemporánea, por lo cual he descartado desde la dirección cualquier énfasis que subraye inútilmente una “modernización”. Ni en escenografía, ni en vestuario, ni en estilo de actuación se ha buscado “ilustrar” una época determinada, sino permitir que afloren aquellos rasgos que aún a nosotros, gente de este siglo, nos perturban y nos ponen en cuestión.
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