anFitrión
crítica de "Fotos de Infancias" en el diario
Clarín
  Viernes 24/06/205  
  TEATRO: CRITICA  
 

La memoria en blanco y negro

"Fotos de infancias", de Jorge Goldenberg, explora verdades y mentiras de una pretendida edad dorada.

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Olga Cosentino.
ocosentino@clarin.com

Un dramaturgo y guionista de prestigiosa trayectoria como Jorge Goldenberg (en teatro Knepp, Krinsky o La lista completa; en cine, Plata dulce, Mis Mary o La película del rey) depone con inspirada generosidad el oficio de la escritura, que domina, ante el lenguaje de las imágenes. En Fotos de infancias, que con dirección de su mujer Berta Goldenberg y de Juan Parodi se está ofreciendo en el teatro Anfitrión, el autor elaboró dramáticamente las improvisaciones de seis actores a partir de viejas fotografías. Y obtuvo un espectáculo casi mágico en lo que hace a la capacidad de involucrar amablemente a los espectadores, sin necesidad de interpelarlos o interactuar explícitamente.

Con sencillez y delicado lirismo, la puesta articula los significados de unos pocos objetos imprescindibles para la acción, una sugerente iluminación y el cuidado trabajo de los actores, que juegan distintas escenas tomando como punto de partida la imagen de una foto de infancia proyectada contra el fondo escénico. Esta suerte de animación de los personajes congelados en un álbum de primera comunión, en la instantánea de la playa o en una fiesta escolar permite descubrir en los comportamientos infantiles el reflejo de prejuicios, celos, culpas, resentimientos y otras vivencias que suelen considerarse propias de los adultos. En los diálogos, llantos y las travesuras asoman también los gérmenes de futuras luchas por el poder, de la rivalidad, de la crueldad, la pulsión sexual, el miedo o la soledad. Y en la distorsión deliberada entre el cuerpo de seis actores adultos y la gestualidad, los balbuceos y los códigos infantiles, el espectador asiste con enriquecedor extrañamiento a la comprobación de que la infancia es —no menos que cualquiera de las etapas vitales del ser humano— un tránsito complejo por pruebas que inducen tanto a la maduración y el crecimiento como a la vulnerabilidad y a la frustración.

Es difícil imaginar cómo procesarán las próximas generaciones la experiencia de recuperar la propia infancia, al cabo de los años, en fotografías color, videos, DVD o en las todavía no inventadas formas de registrar imágenes que quedan por inventarse. Es probable que esa abundancia informativa, esa saturación de la memoria gráfica produzca nuevas emociones. Es probable. Tanto como es seguro que algo del misterio y la fascinación de las antiguas fotos blanco y negro será una vivencia irrecuperable. Y Fotos de infancias alude a lo irrecuperable. O a lo que nunca se tuvo. Ese equívoco cromático que sufre la realidad al perder sus colores en una foto, sumado al envejecimiento que amarillea el papel y esfuma la definición tiene mucho más que ver con la imposibilidad real de saber cómo fuimos. Y cómo somos.

¿ASI ERAN? SIN CERTEZA POSIBLE, LAS ACTRICES INTENTAN RECREAR LA IMAGEN PROYECTADA DE LA FOTO.

Ficha

Fotos de infancias

TEXTO: JORGE GOLDENBERG (SOBRE IMPROVISACIONES DEL GRUPO). ELENCO: CLAUDIO BENITEZ, GUSTAVO MONJE, NORALIH GAGO, IGNACIO OLIVEROS, MARIA CECILIA MISERERE, CLARA VIRASORO ILUM.: RICARDO SICA. VEST. Y ESC.: GABRIELA FERNANDEZ. DIRECCION: BERTA GOLDENBERG, JUAN PARODI. TEATRO: ANFITRION, VENEZUELA 3340 (SAB. A LAS 22, DOM. A LAS 19, $10)

MUY BUENO

 
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